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David Soria se corona en el Arena


03.03.2020 - Federación Navarra de Kickboxing y de Muay-Thai

El sábado 29 de febrero tuvo lugar en un Pabellón Navarra Arena abarrotado, una impresionante velada mixta en la que se pudieron ver combates de MMA, Kickboxing y Boxeo. Precisamente en esta última modalidad se dirimió el combate de fondo que, con el título estatal del peso superligero en juego, midió al aspirante navarro David "infierno Soria", ante el campeón hasta la fecha, el zaragozano Ezequiel Gurria.

Y la pelea no pudo ir mejor para los incondicionales del púgil navarro que, haciendo honor a su sobrenombre desató el infierno sobre el aragonés desde que sonó la campana inicial del primer round. Tras este primer asalto, Soria aumentó sus prestaciones y se lanzó en pos de la victoria derribando en dos ocasiones al campeón. De la segunda, el bravo boxeador zaragozano ya no se pudo levantar, con una profunda brecha en el labio, provocada por el furibundo ataque de Soria. KO para el navarro que alzó los brazos al cielo del Navarra Arena como nuevo campeón, ante el delirio de la afición que le jaleaba desde la grada.

Grandes combates.

Pero antes de llegar a este epílogo de lujo, la tarde pamplonesa tuvo otros nueve desafíos a cada cual más espectacular. Rebobinando la imaginaria cinta del recuerdo, repasaremos desde el principio lo que sucedió en esta primera velada, ya histórica, en el Navarra Arena.

Las tres iniciales peleas se disputaron en la modalidad de Kickboxing y el primero en saltar al ring fue el Campeón del Mundo en Sarajevo Moha Hamdi, quien afrontó un duro compromiso con el ruso Bruce"Kraken" Ikoev. El peleador del Kanku llevó la voz cantante en los dos primeros asaltos donde llegó con claridad al rostro de su oponente. A partir de aquí, Moha "nadó y guardó la ropa", aguantando con solvencia las embestidas de Ikoev, que quería recuperar el tiempo perdido. Pero ya era tarde y Moha se llevó la victoria por decisión unánime de los jueces.

Después llegó el turno del joven Andrés Unzué a quien le tocó "ir de paseo" con el colombiano Daniel Bozso. El villavés, que se trajo a su fiel y ruidosa animación desde casa, protagonizó una pelea con el tatuadísimo luchador del Kyshenko Gym en la que los dos fueron de cara desde el principio, pero que se acabó a los dos minutos y dieciocho segundos, momento en el que "Egurre" Unzué conectó un ushiro al hígado de Bozso que dio con sus huesos de manera fulminante contra la lona.

Con la adrenalina por las nubes tras tamaña exhibición, saltó al universo de las doce cuerdas el etxabakoiztarra Andoni Iglesias, quien tendría enfrente al ucraniano Andrii Ilich, con quien protagonizaría una justa muy igualada, pero que cayó del lado del Excampeón de Europa, que supo llevar a su rincón la pelea para finalizar ganando por decisión unánime.

A continuación llegó el momento más emotivo de la noche, en el combate de MMA que sirvió de despedida a Ricardo Etxarte. El pamplonés salió ataviado con el yudogui que paseó en dos juegos olímpicos (Sydney 2000 y Atenas 2004) para, a sus 46 años, poner el punto y final a una larga trayectoria deportiva que tuvo en el brasileño Maikon "Chocolate" Lapa, su último adversario. Un último adversario que se las puso tiesas al navarro, pero que acabó sucumbiendo ante el gigantesco amor propio de Don Ricardo.

A partir de aquí, el boxeo se adueñó del cuadrilátero y los primeros en acceder a él fueron el oyonés Fernando Gandarias y el navarro Ander Amatriain. Ambos se entregaron a una pelea sin cuartel, que les produjo un gran desgaste físico. Al final, con los dos devorados por el esfuerzo, Ander Amatriain se llevó el triunfo a los puntos.

El siguiente envite trajo un cambio en la alineación, pues el marroquí Yassine Aaallam, que debiera medirse al riojano Jorge Vallejo, dejo su rincón al nicaragüense Michael Mora, un boxeador muy peculiar que, por momentos parecía que con él no iba la cosa, habida cuenta de su comportamiento sobre el ring. El “tiburón”, ajeno a estas cuitas, fue a lo suyo y superó con claridad a su oponente, llevándose el triunfo por decisión unánime.

Luego de este combate acudieron a la llamada de los “dioses de la lucha” otro nicaragüense, Carlos Arroyo y el vizcaíno de Otxarkoaga Andoni Gago, que no peleaba desde que alcanzó el título europeo del peso pluma venciendo al madrileño Jesús Sánchez. Pero el “Machito” Gago no acusó esta inactividad y pasaportó por KO técnico a Arroyo en el segundo asalto, cogiendo mucha moral y tablas para su próxima defensa de su cinturón europeo.

El final de esta pelea coincidió con el inicio del descanso decretado por la organización, tras el cual llegarían las tres guindas al magnifico pastel competitivo que estaba saboreando el ruidoso público que abarrotaba las gradas del Arena. La primera ya comentada y las otras dos protagonizadas por César Núñez y Kerman Kejarraga.

A César Núñez, todavía con el polvo del Madison Square Garden en sus zapatillas, le tocó bailar con el malagueño Alejandro Mostazo en lo que se había definido como un “duelo de pegadores”. Pero en este duelo quien más golpeó fue “Bam Bam”, llevando la iniciativa del combate en todo momento y alcanzando la victoria por KO técnico a falta de ocho segundos para la finalización del segundo asalto.

Y después Kerman Lejarraga llegando al ring arropado por una masa enardecida que lo recibió desgañitándose con el grito de los espartanos. El “Revólver de Morga” se enfrentó al mejicano José de Jesús Macías con el que protagonizó una pelea épica que cayó del lado del vizcaíno por decisión unánime.

El desplome en el primer asalto del “Changuito” Macías hacía presagiar un final por la “vía de cloroformo”, pero nada más lejos de la realidad y el mejicano aguantó estoicamente los diez asaltos y, pese a tener el ojo derecho prácticamente cerrado y la cara como un mapa, puso en ciertos aprietos al bilbaíno en varias fases de la contienda.


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